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Reino visigodo en España

Mapa del reino visigodo

Conducidos por Ataulf (412), los visigodos abandonaron Italia y marcharon hacia el sur de la Galia, desde donde cruzaron los Pirineos hasta el norte de España. La conquista de España fue completada por el rey Euric (466-84), bajo el cual el poder visigodo alcanzó el máximo esplendor. Toledo se convirtió en la nueva capital del reino, de la que la historia de los visigodos estaría esencialmente ligada a la de España.

Mapa del reino visigodo

Después de ser debilitado por la guerra con los francos y los vascos, y por la penetración bizantina en el sur de España, a finales del siglo VI el reino recuperó su vigor bajo los reyes Leovigild (568-586) y Recaredo (586-601), cuya conversión al catolicismo Favoreció la unificación de las comunidades visigótica e hispano-romana en España. La ley común visigoda fue impuesta alrededor del año 654 por el rey Recceswinth (653-672) sobre temas góticos y romanos por igual. Los concilios de la iglesia de Toledo se convirtieron en la fuerza principal en el gobierno, y el poder real fue debilitado.

La guerra civil siguió, después de que el sucesor de Recceswinth el rey Wamba (672-680) fue depuesto. Los próximos años estarían llenos de disturbios civiles, y cuando el trono fue ocupado por el último rey, Roderick (conocido como Don Rodrigo) en 710, sus rivales apelaron al líder musulmán Tarik ibn Ziyad. La batalla cerca de Medina Sidonia ganada por los musulmanes en 711 señaló el fin del reino visigodo e inauguró el período morisco en la historia de España.

Crisis del Reino

El reino visigodo, había manifestado un estado de agotamiento al que se había llegado al comenzar el siglo VIII. Una situación que condenaba al reino a su desintegración en localismo o a ser conquistado por un poder extranjero. El principal problema de la política interna visigoda estaba en el carácter electivo del rey, que originaba luchas partidistas a la muerte de cada soberano. Los intentos realizados para que la corona fuese hereditaria chocaron con una oposición violenta de la nobleza.

La sociedad visigoda evolucionaba hacia la feudalización, al igual que su ejército, que se vio por ello debilitado. Las ciudades habían entrado en una clara decadencia. La iglesia estaba afectada de una grave crisis moral, a la vez que se veía envuelta en las cuestiones políticas. Ya desde tiempo de Ervigio (680-687) se habían endurecido las medidas antijudías. Se les prohibió a los judíos tener esclavos cristianos, hacer proselitismo, ocupar puestos de mando y tener libre circulación por el reino. Incluso fueron obligados a bautizarse. La situación de los judíos empeoró durante el reinado de Egica (687- 702) al prohibírseles hacer negocios con los cristianos a los que no se habían convertido. La situación debía ser explosiva, como lo muestra la denuncia que el rey hizo en el año 694 en el XVII Concilio de Toledo.