Skip to content

La Constitución de Cádiz, 1812

Constitución de Cádiz

Los años de guerra recrearon un espíritu patriótico para cubrir los huesos del centralismo administrativo de Borbon y dieron como resultado la formulación explícita de una ideología liberal que iba a ser un factor dinámico en la historia española. La Junta Central y su sucesor, la regencia, se vieron obligados a convocar cortes para legitimar la situación creada por la ausencia de Fernando VII, preso en Francia. Los conservadores concibieron esta tarea como el mero suministro de los nervios de la guerra en nombre de un rey ausente. Sin embargo, las cortes, cuando se reunieron en Cádiz en 1810, estaban dominadas por liberales que deseaban ir más allá del simple apoyo del esfuerzo bélico y establecer una constitución que haría imposible el resurgimiento del dominio de un favorito como Godoy. La constitución de 1812 se convertiría en el “códice sagrado” del liberalismo latino.

La Constitución de Cádiz otorgó a España una monarquía estrictamente limitada (el rey debe trabajar a través de sus ministros responsables), un parlamento de cámara única sin representación especial para la iglesia o la nobleza y un moderno sistema administrativo centralizado basado en provincias y municipios. Todo esto tenía poca base en los precedentes medievales citados en los debates y se inspiró en la constitución de 1791 de la Francia revolucionaria. El individualismo liberal inspiró la legislación contra el engaño, favoreciendo en cambio la venta de tierras comunes y el derecho del individuo a disponer de sus bienes como quisiera. La abolición de la Inquisición representaba una mezcla de regalismo histórico y anticlericalismo moderno. Esta medida produjo una reacción conservadora, al igual que todo el anticlericalismo liberal hasta la Segunda República en los años treinta. Esta reacción dio una base popular a la destrucción de Ferdinand VII del liberalismo y de todas sus obras en 1814.

Además de iniciar una tradición liberal, la Guerra de la Independencia legó dos problemas: en primer lugar, los generales apresurados por las juntas civiles y en ocasiones los derrocaron, iniciando así el fenómeno del pronunciamiento o revolución militar; En segundo lugar, los afrancesados, a menudo de inclinación liberal, pero con la acusación de colaboracionismo con los franceses, quedaron como un elemento indigesto dentro del propio liberalismo.

Constitución de Cádiz